Fotos
Pincha en el siguiente enlace y podrás ver unas cuantas fotografías de la experiencia.
Pinchando en el siguiente enlace podrás ver un pequeño vídeo sobre la experiencia misioera de este año.
Cuatro taxis (los que vinimos el año pasado ya sabemos como se las gastan aquí los conductores, pero con todo aún hay tiempo y espacio para la sorpresa, para unos cuantos sustos y para cerrar los ojos en alguna ocasión para no ver la conducción temeraria de estos señores que se llaman conductores) nos llevan a lo que será nuestro hogar durante una semana, el Hogar Lerchundi.
El Hogar tiene una guardería, un centro de apoyo escolar y una casa donde viven dos matrimonios con sus hijos y un administrativo seglar. En la casa tienen varias habitaciones para los voluntarios que se presentan allí a colaborar.
En estos momentos están sólo Rocío y su marido Juande con sus hijos Paula y Pedro, y Eloy. El otro matrimonio está de descanso en España por maternidad.
Tomamos posesión de nuestros lugares y nos organizamos para que la semana transcurra lo mejor posible. Es el momento de indicar el horario, los lugares de trabajo para cada grupo y algunas otras cosas de interés.
Los grupos quedan así:
Después de participar en la Eucaristía de la Catedral, hablamos con los responsables de los lugares donde íbamos a acudir a ofrecer y dar nuestra ayuda.
Después de cenar y antes de irnos a la cama a descansar, establecemos el horario. A las 7,15 de la mañana, nos reunimos todos para la oración. A las 7,30 desayuno, excepto los que van a Casa Nazaret, que han de estar allí a las 8 para el inicio del trabajo y desayunarán allí mismo. A las 8,30 empiezan a trabajar en las Calcutas y en el Hogar, y a las diez en las Adoratrices.
A las 17 horas, todos salimos de los lugares de trabajo para volver al Hogar, o acudir a los otros sitios para recibir el testimonio. A las 20 horas realizaremos la oración que han preparado los chicos por parejas. Después, un rato para compartir experiencias y sensaciones, cena y a dormir.
Eran las 2.30 horas del lunes 5 de abril cuando nos encontramos todos, y los acompañantes, en la estación de autobuses de Valencia.
A las 3.00 horas emprendimos el viaje hacia Madrid. Los que pudimos dormimos un poco, no lo suficiente para aligerar nuestro cansancio, pero al menos descansamos algo. A las 7 llegamos a Madrid, y después de dos metros, aparecimos por el aeropuerto de Barajas.
Desayuno, avión y primeros sustos. A la hora de salida aún estábamos en tierra. El comandante nos avisó que tendríamos retraso por una avería. Resulta que el avión había recibido un golpe. El camión que llevaba las maletas chocó con el avión. Se ve que el conductor no lo vió, y no será porque el avión no era grande. Veinte minutos después, se pone en marcha. Pero cuando llega a la pista, el comandante nos vuelve a avisar que vuelve a su lugar de origen puesto que el motor derecho no arranca. Pensamos que nos iban a cambiar de avión. Pero no. Más de media hora después se vuelve a poner en marcha, y esta vez sí despegamos. La de oraciones que hicimos para que ese motor no se apagara y no tuviéramos un disgusto grande.
Y para acabar de completar un vuelo complicado, atravesamos el estrecho con un viento huracanado que provocaba enormes turbulencias. El avión se movía como si estuvéramos dentro de una batidora. Por fin llegamos a Tánger, con más de una hora de retraso, pero ya en tierra firme y con dos horas menos en el reloj. Ya sabéis, un día de 26 horas, y para algunos de casi 50 horas seguidas de viaje y cansancio.
Se trata de una casa de acogida de bebés, hijos de madres solteras, que las Misioneras de la Caridad (más conocidas como Hermanas de la Madre Teresa de Calcuta) tienen abierta en Tánger, y en la que tienen recogidos a 22 niños entre 0 y 2 1/2 años (entre ellos una pareja de mellizos). Siguiendo la frase de la Madre Teresa “No los matéis, dádmelos a mí”, las Misioneras de la Caridad, acogen a madres solteras embarazadas, y por ello socialmente repudiadas, que en la Casa esperan el momento del nacimiento. Una vez dan a luz, las madres y los recién nacidos se quedan al cuidado de las Hermanas, por lo que gracias a esta iniciativa son muchos los bebés salvados del aborto.
Las Hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la Caridad son una reducida comunidad de monjas españolas que tienen en su Convento de Tánger un centro para la rehabilitación de alrededor de 20 niñas y jóvenes maltratadas, algunas liberadas de los abusos sexuales y de la prostitución infantil y juvenil.
Las Hermanas, que acogen en el convento a las niñas (algunas de ellas niñas/madre) les enseñan corte y confección, bordado a máquina, y cuando tienen dinero para pagar a algún profesor, les facilitan clases de cultura general (pues muchas son analfabetas), de español y de informática, para lo que disponen de un pequeño taller y un aula. A la vez, en un dispensario que han habilitado en el convento, las Adoratrices cuidan y hacen seguimiento a unos 80 bebés, enseñando a sus madres jóvenes a atender las necesidades más básicas de estos “peques” como es su alimentación, aseo e higiene diaria, atención a la salud, protección, etc...
Los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca tienen su origen a finales de los años 60 de la mano de su fundador (el Hermano Isidoro Lezcano Guerra) y su trabajo al lado de personas en situación de dependencia en las de Tánger y Ceuta.
La misión de la institución se concreta en la asistencia a personas con discapacidad intelectual y/o física, con enfermedad mental, personas mayores, colectivos socialmente vulnerables como inmigrantes, transeúntes, toxicómanos, prostitutas, menores..., según las circunstancias de los distintos lugares y la evolución de las necesidades sociales.
El trabajo que se lleva a cabo cada día en las Casas Familiares Cruz Blanca está marcado por un carisma propio que puede concretarse de modo general en:
Puedes obtener más información en: www.cruzblanca.org y www.fundacioncruzblanca.org
Por la tarde mantuvimos una reunión con los padres de los chavales que van a realizar la experiencia.
Les contamos cómo va a ser esa semana en Tánger, los lugares donde estaremos y el trabajo que realizarán los chicos.
Comentamos las cuestiones de "logística": ropa, comida, medicinas, dinero, distribución del material, etc., y los horarios de partida y llegada.
Saldremos de Valencia en autobús a las 03.00 horas del lunes 5 de abril. En Madrid, vuelo directo a Tánger. El regreso será el domingo 11 a las 22,30 h. a Valencia.
Convivencia del grupo que vamos a realizar la experiencia misionera en Tánger.
Sirvió para hacer grupo entre todos, teniendo en cuenta que hay algunos que el año pasado no realizaron esta experiencia. Este año además de los alumnos que acuden al taller solidario, vienen con nosotros tres ex-alumnos.
Tuvimos momentos de oración, de compartir y de conocer cuál va a ser el trabajo que realizaremos este año en Tánger.
Experiencia misionera en Tánger
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